Cómo los cambios de estación impactan en la energía,
el sueño y el rendimiento
Astenia primaveral: un ejemplo de estrés adaptativo estacional
Diversas personas experimentan durante el inicio de la primavera una combinación de cansancio, falta de energía y disminución del rendimiento que se conoce popularmente como astenia primaveral. Aunque no se clasifica como enfermedad, sí se considera una respuesta adaptativa del organismo a los cambios estacionales (1).
¿Qué es la astenia primaveral y por qué ocurre?
La astenia primaveral se caracteriza por una sensación generalizada de cansancio, falta de energía, baja motivación y fatiga que coincide con el cambio de estación. A diferencia de otros trastornos, sus síntomas son temporales y leves, pero pueden interferir en el bienestar cotidiano mientras el cuerpo se adapta a las nuevas condiciones ambientales.
Entre las causas propuestas de este fenómeno están:
- Aumento de horas de luz diurna: El incremento de la exposición solar altera nuestro ritmo circadiano y la secreción de hormonas como la melatonina, que regula el sueño y modula el ritmo circadiano. Esta desregulación puede traducirse en insomnio nocturno y somnolencia de día, contribuyendo a la sensación de cansancio diurno propia de la astenia primaveral (2).
- Cambio horario: El adelanto del reloj en primavera supone un pequeño “jet lag” interno. Adaptarse a un nuevo horario de sueño y comidas puede generar fatiga e irritabilidad en algunos individuos (3).
- Incremento de temperatura y presión atmosférica: El paso a temperaturas más cálidas induce vasodilatación y cambios en la tensión arterial, generando sensación de debilidad o cansancio (4).
- Aumento de alérgenos: Las alergias estacionales producen congestión, alteración del sueño y liberación elevada de histamina, asociada a fatiga y malestar (5).
Estos factores combinados inducen alteraciones hormonales y de los ritmos biológicos hasta que el organismo logra ajustarse a las nuevas condiciones. Afortunadamente, la astenia primaveral suele desaparecer por sí sola en una o dos semanas una vez completada la adaptación de nuestro “reloj interno”.
Síntomas más frecuentes
Aunque la intensidad varía según la persona, la astenia primaveral se manifiesta típicamente con varios de los siguientes síntomas (6):
- Cansancio persistente y somnolencia diurna, incluso tras dormir lo habitual.
- Falta de energía y sensación de debilidad generalizada en músculos y cuerpo.
- Alteraciones del sueño: dificultad para conciliar el sueño por la noche (insomnio) o, por el contrario, dormir más de lo normal, pero sin sentir descanso (hipersomnia). El sueño puede ser menos reparador debido al desajuste de melatonina.
- Desmotivación, apatía y bajo estado de ánimo, a menudo acompañados de irritabilidad o ansiedad leve. La persona puede sentirse “desganada” y menos productiva.
- Dificultad de concentración y cierta lentitud mental para tomar decisiones.
- Dolores de cabeza recurrentes (cefaleas), así como molestias musculares o articulares difusas.
- Disminución del apetito o a veces aumento anómalo del mismo, junto con posibles mareos o ligeros desórdenes digestivos.
- En algunos casos, libido reducida o menor deseo sexual transitorio, vinculado al cansancio y los cambios hormonales.
Esta sintomatología por lo general es leve y transitoria. A diferencia de una fatiga crónica o depresión, en la astenia primaveral los signos desaparecen espontáneamente conforme el cuerpo recupera el equilibrio homeostático. No obstante, su impacto en el bienestar y la productividad hace que muchas personas busquen alivio durante esa etapa.
Ingredientes nutracéuticos para mitigar la astenia primaveral
Los ingredientes aquí descritos han sido evaluados en contextos de estrés, alteraciones del descanso y fatiga funcional, compartiendo mecanismos fisiológicos relevantes con los procesos de adaptación estacional. Su combinación estratégica permite el desarrollo de soluciones estacionales científicamente fundamentadas, alineadas con un enfoque de bienestar y comunicación responsable (7-11).
Conclusión
La astenia primaveral, aunque transitoria, puede afectar negativamente el bienestar y la productividad durante el cambio de estación. En respuesta a esta situación, el sector nutracéutico ha desarrollado ingredientes naturales cuyo beneficio está respaldado por investigaciones científicas recientes. Adaptógenos como ashwagandha y albahaca sagrada, reguladores del sueño como la melatonina, así como diversos extractos vegetales orientados a mejorar la vitalidad y la función cognitiva, se emplean en la elaboración de suplementos diseñados para apoyar la adaptación a este proceso estacional.
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Referencias bibliográficas
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- Czeisler, C. A., Kronauer, R. E., & Brown, E. N. (2016). Circadian physiology and human health. New England Journal of Medicine, 374(7), 683–693.
- Lahti, T. A., et al. (2020). Transition to daylight saving time affects sleep and circadian rhythms. Sleep Medicine Reviews, 52, 101303.
- Tsuchiya, M., et al. (2017). Temperature-induced vascular responses and fatigue. Physiological Reports, 5(12), e13245.
- Rosa, A., Rodrigues, F., & Silva, M. (2019). Allergic rhinitis and fatigue: mechanisms and clinical impact. Clinical Respiratory Journal, 13(9), 567–575.
- Morgenthaler, T. I., et al. (2017). Differential diagnosis of fatigue and somnolence. Sleep Medicine Clinics, 12(1), 1–12.
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